Construidos a partir de materiales flexibles y compatibles, los robots blandos están ganando relevancia para tareas que van desde cirugía mínimamente invasiva hasta exploración de aguas profundas, pero permanecen retenidos por una limitación fundamental. Para sentir su entorno y reaccionar, la mayoría de los robots blandos dependen de sensores electrónicos separados, circuitos de procesamiento de señales y actuadores alimentados, coordinados por ordenadores. Esta cadena de componentes añade peso, complejidad y puntos de fracaso, especialmente en entornos húmedos, calientes o de alta presión donde la electrónica es altamente susceptible a la perturbación.
Fuente: TechXplore
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